Finalizada
Vania, de Antón Chéjov

¿Y si el malestar del hombre no proviniera de su relación con el mundo exterior? ¿Y si el malestar tuviera su origen en uno mismo? Chéjov, con Tío Vania, nos advierte del peligro de cavar demasiado hondo en el interior de uno mismo.
Dirección y adaptación: Oriol Tarrasón

Encuentro con el público: Jueves, 2 de noviembre (al término de la función).
Campaña escolar: Funciones matinales 31 de octubre, 7 y 8  de noviembre. Reservas aquí

Galería

Sinopsis;
En una ruinosa finca, Vania y Sonia han trabajado servilmente para mantenerla.  Ahora el profesor Serebriakov y su joven esposa, Yelena, han vuelto a la finca de visita trayendo con ellos el caos y la desorganización. Las visitas constantes del médico, Ástrov, no son nada útiles. La comida ya no se sirve a la hora de comer, el trabajo se deja de hacer, y las largas y frías noches se pasan sin dormir. En este caos crecen tres amores que los consumen y que están destinados al fracaso. En este clima sofocante y de esperanzas frustradas, el profesor decide anunciar un plan chocante.

Reparto: : Alejandro Cano, José Gómez-Friha, Teresa Hurtado de Ory, Alicia Rubio y Oriol Tarrasón

Vania: Bebemos porque no nos gusta la vida que tenemos y así nos inventamos una, llena de ilusiones.

Mucha gente me pregunta; ¿Por qué Vania? ¿Por qué un texto en el que un grupo de personajes transitan sin sentido por un mundo desordenado y caótico con poca esperanza y mucha desilusión? ¿No es mejor hacer comedias ligeras, que no molesten y vayan directo al estómago sin pasar por el paladar, como esos restaurantes dónde mejor no saber lo que se come mientras lo sacie a uno.?

Yo soy de la opinión contraria. Pudiendo comer en casa, si voy a cenar a un restaurante quiero que todo tenga un sentido, una razón, un placer más allá de la estricta contemplación de la mecánica gástrica.  El arte es un espejo para el espectador.  Y todos esperamos de un espejo la verdad sin tapujos aunque no nos guste, pues el espejo es incluso más sincero que las palabras de nuestro mejor amigo. El arte, pienso, debe ser tan implacable en esta verdad como el más limpio de los espejos. 

Chéjov tiene la gran calidad de mostrarnos aquello que ve sin deformarlo por su talento o su imaginación.  Por eso pienso que es tan necesario hacer Vania hoy en día.  Si preguntamos a toda esta gente que cuestiona la necesidad de hacer este texto, su grado de satisfacción en el mundo que vivimos (y de mundo que vivimos sólo hay uno), está claro que encontrará fácilmente bastantes elementos que estropeen su plena satisfacción.

Si volvemos a leer la frase de Vania entendemos que si este texto es necesario, lo es porque nos alerta del riesgo de caer en el cinismo, la introspección, y la desidia.  Tras leer Chéjov, uno se siente más humano y más propietario de su propia existencia.

Oriol Tarrasón